Los mosquitos saben como funciona un mingitorio

Después de años de buscar y buscar, una pista me llevó por diferentes lugares sin conexiones aparentes entre sí. Fue mucho tiempo de seguir una misma rutina. Buscar, encontrar, volver a perder. Siempre sin darme por vencido. Hasta que por fin dí con sus huellas en tres ciudades de forma consecutiva.
De vuelta en mi habitación de hotel, después de haberlo visto desde lejos bebiendo un cafe (un cafe acá, licores de allá, un plato autóctono de otro lugar), me encontré con una carta. La abrí con curiosidad pero sin demasiado apuro. Sabía que él me había notado mucho mas rápido de lo que yo había podido encontrarlo a él...

"Estás perdiendo tu tiempo. Es, acaso, lo más valioso que se puede perder. Una de las pocas cosas que no se pueden recuperar. Yo ya estoy muerto, desaparecido, olvidado por la mayoría. Elegí lo que prefieras. No vas a poder hablar conmigo. No vas a poder volver a encontrarme. Aquel que fui alguna vez ya no está mas en ningún lado. O si. Tal vez en ese Buenos Aires maldito. En la ciudad infernal que durante años me dio motivos para escribir, mientras bebía en lugares tradicionales, compartiendo charlas con notables y mirando para adentro mío de una forma casi peligrosa.
No me da vergüenza admitir que estoy escapando. Escapo del comportamiento sedentario que me volvió un infeliz. Del espionaje que me quitó años de vida. Escapo del enmudecimiento de los espíritus que quieren alcanzarme y no pueden. Me alejé porque necesito desprenderme de la esencia innata que tiene el ser humano de evitar el caos, de querer arreglarlo todo. De tratar de detener ese vaso que rueda por la mesa con camino al piso. Escapo de todos ustedes. Me alejo, porque no tolero los juicios a mi sensibilidad. No soporto que el aparente equilibrio de mi entorno tenga que decantar, si o si, en una estabilidad emocional que me es ajena. Que siempre me fue ajena. Todas las voces de lo que conozco quieren mantenerme en mi asiento. Todos saben. Todos dicen. Todos me marcan las horas de lo que se debe y lo que no. Pagar, cobrar y morir.
El amor fue un consuelo durante mucho tiempo, pero en mi vida siempre he sido un buscador de sensaciones reales. No soy un gran emprendedor. Nunca lo fui. Pero esas batallas las peleé con orgullo y las perdí. A pesar de haber pasado por un lapso repleto de laureles y vitoreos, las perdí. No obstante, creo que la derrota es una forma de victoria también. A mi me ha funcionado. Después de cada vez que caí derrotado, pude verme renovado y más real.
No voy a volver. El amor ya me ha dado todas las bondades que tiene, y la gente ya me ha mostrado todo lo que tenía para mostrar. Vuelo de aquí para allá, buscando en todas las ciudades donde estoy algo para sentir que estoy en mi lugar. Así he conocido grandes sociedades y me he topado con cosas del mundo que deben permanecer (y así será) sólo en mi memoria.
Sólo bebo en las madrugadas. Siempre me costaron. Fumo todo el día, porque disfruto estar en los lugares a los que me lleva y, viajando, siempre hay una experiencia nueva.
Te dejo a vos con las rutinas, los espionajes, las miserias y las traiciones que, durante algún tiempo, me han sido tan propias. Es simplemente ser humano. Y con ésto me despido con un último pedido, si vas a buscarme, que sea solamente para ser tu compañía."

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