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Mostrando entradas de octubre, 2017

Reflejos

En medio del trance, del disfrute y de viajar por el momento de mayores sensaciones positivas que tuvo en lo que había sido casi un año de pesadilla, comenzó a pensar, sin querer, en la materia gris. Ese músculo fascinante que puede funcionar maravillosamente y llevarte a estados de goce total o ponerse en guerra contra su dueño y clavarle una daga, inventar algo tan abstracto e imposible de describir con justeza como son los sentimientos. Positivos y negativos. El cerebro te pone los pies sobre la tierra o te venda los ojos. Funciona de manera tan extraña que una parte consciente puede manifestarse de una forma, y en realidad otra parte inconsciente más fuerte puja y gana. La materia gris que hace que los malos buenos culeen sus estrellas a todo trapo pero también les impide dormir, les cruza un nombre, un deja vu, una imagen. Cualquier disparador sirve para estremecer incluso al mas fuerte y dejarlo desarmado. La misma materia hace que ellos el...

Los malos buenos

Yo los veo a los malos buenos. Esos con los que compartí, con los que me mimetice. Jamás pude ser uno de ellos. La hemos pasado bien, es cierto. Pero tomar caminos diferentes era inevitable. Y están ahi, en el agua, en la gloria, siempre sonriendo. Estan ahi en la cresta de la ola preparando lo mejor que está por venir. Los veo en NYC, los veo del otro lado del charco, siempre sonriendo. Es verdad que eramos demasiado jóvenes, pero los malos buenos difícilmente cambian. Y dudo que ellos hayan cambiado. Están ahi triunfando, como no podía ser de otra forma. Siempre sonriendo. Yo quiero saber, tal vez como un consuelo, tal vez pecando de curioso ¿cuales son sus miserias? ¿Que los mantiene despiertos por la noche? Todos tenemos algo que no nos deja dormir, incluso en el mejor monento de la vida. Incluso cuando mostramos la perfección en lenguaje binario. Siempre en lugares geniales, luciendo cuepros estructurales, con six packs y gafas...

La máquina

Una vez terminado el primer prototipo y hecha la prueba con un perro callejero, me dispuse a buscar, entre todo mi desorden, el cuaderno con las fechas. Apurado y excitado, desordené papeles acá y allá y aparecieron dibujos de prototipos anteriores, perspectivas diferentes, algunas interesantes, diseños de piezas olvidadas. Finalmente dí con lo que buscaba y cargué la fecha en la máquina. Arranqué una hoja del cuaderno y escribí "no te merece, no te hagas esto" y lo guardé en el cajón del escritorio. Estaba dispuesto a sacrificarme por toda la humanidad como un Jesús científico. Me acerqué a la cámara y dije un pequeño discurso de protocolo. Esta es la prueba número uno en humano de la máquina. Fecha tal y tal, vamos a advertirle al muchacho. Díganle a mi familia que los amo. Primer seteo. Advertencia Lo mío siempre fue un invento egoísta. Podría haber evitado el 11/9 pero no...