Los malos buenos
Yo los veo a los malos buenos. Esos con los que compartí, con los que me mimetice. Jamás pude ser uno de ellos. La hemos pasado bien, es cierto. Pero tomar caminos diferentes era inevitable. Y están ahi, en el agua, en la gloria, siempre sonriendo. Estan ahi en la cresta de la ola preparando lo mejor que está por venir. Los veo en NYC, los veo del otro lado del charco, siempre sonriendo. Es verdad que eramos demasiado jóvenes, pero los malos buenos difícilmente cambian. Y dudo que ellos hayan cambiado. Están ahi triunfando, como no podía ser de otra forma. Siempre sonriendo. Yo quiero saber, tal vez como un consuelo, tal vez pecando de curioso ¿cuales son sus miserias? ¿Que los mantiene despiertos por la noche? Todos tenemos algo que no nos deja dormir, incluso en el mejor monento de la vida. Incluso cuando mostramos la perfección en lenguaje binario. Siempre en lugares geniales, luciendo cuepros estructurales, con six packs y gafas oscuras. Siempre sonriendo. Sigamos esperando la buena nosotros, los que no sabemos ser malos buenos, los que solo sabemos ser idiotas complacientes. Nosotros, a los que nos duele la espalda, nosotros que no nos animamos a mostrar el cuadro falso de lo genial que es nuestra vida. Nunca sonriendo.
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