La máquina

Una vez terminado el primer prototipo y hecha la prueba con un perro callejero, me dispuse a buscar, entre todo mi desorden, el cuaderno con las fechas. Apurado y excitado, desordené papeles acá y allá y aparecieron dibujos de prototipos anteriores, perspectivas diferentes, algunas interesantes, diseños de piezas olvidadas. Finalmente dí con lo que buscaba y cargué la fecha en la máquina. Arranqué una hoja del cuaderno y escribí "no te merece, no te hagas esto" y lo guardé en el cajón del escritorio. Estaba dispuesto a sacrificarme por toda la humanidad como un Jesús científico. Me acerqué a la cámara y dije un pequeño discurso de protocolo. Esta es la prueba número uno en humano de la máquina. Fecha tal y tal, vamos a advertirle al muchacho. Díganle a mi familia que los amo.

Primer seteo. Advertencia

Lo mío siempre fue un invento egoísta. Podría haber evitado el 11/9 pero no. Por lo menos no todavía. Primero tenía que hablar con él antes de que pase todo, y ahí fui. Lo vi arriba, sólo. Me acordé de esa sensación rara de victoria inesperada y casi que lo dejo pasar, lo dejo hacer el ridículo. No. No podía. Me acerqué y me reconoció enseguida ¿lo hicimos? Me preguntó. Sonreí y no le contesté. Le dije escuchame, no mezcles, no creas nada de lo que veas o escuches. Tic tic tic. Golpecito con el índice en la cabeza. Acá no sos especial para nadie. Y prestame atención. Corré y empujá. No respires el humo negro. Corré y empujá.

Volví y me sentí agotado y deshidratado. Me sangraba la nariz y me temblaban las piernas, se me revolvió el estómago y vomité en el balde que habia dejado al lado de la máquina después de ver como había vuelto el perro. Enseguida me dí cuenta que mi cerebro registraba el momento desde las dos perspectivas y supe que lo había logrado. Estaba totalmente consumido físicamente y antes de poder hacer cualquier anotación me desplomé en la cama y dormí durante dos dias.
Cuando me desperté, consulté con el único amigo al que le había confesado sobre la construcción de la máquina. Era mi fuente de consulta para saber hasta que punto había modificado los hechos. No había servido de mucho mi advertencia. No me sorprendió demasiado. Me dispuse a preparar todo para el segundo seteo.

Segundo seteo.

Es de madrugada y llueve. Estoy parado en la esquina y lo veo a él saliendo con ellos de la fábrica. Me le acerco con intención de mantenerme serio y llamarle la atención. No me aguanté y cuando lo tuve cara a cara mi boca esbozó una sonrisa cómplice. Me devolvió lo mismo. Vos no aprendés mas ¿no? No me contestó. Está bien. No importa. Te queda un solo tiro y va a ser la única vez que lo vas a hacer bien. Antes y después se pone todo raro. No pasa nada, no te enojes con nadie. Y me fui.

Volví y esta vez asimile mejor el malestar. Nuevamente me desplomé en la cama. A dormir dos días más para recuperar. El tercer seteo es el mas importante.
Pasadas las 48hrs comencé a preparar todo sin pensar demasiado para no arrepentirme. Fui al cajón del escritorio y agarré el papel que habia guardado ahí. Hablé a la cámara como las veces anteriores y me senté en la máquina. Cargue los datos de la fecha y bajé la palanca.

Tercer seteo. Sacrificio

Aparecí del lado de adentro. Era de madrugada y ella estaba llorando afuera. Nos separaba una puerta de hierro verde. Ella estaba tan hermosa como la primera vez que la vi bajando la escalera. Como la última vez. Como todas las veces. Abrí la puerta y caminamos en silencio cinco cuadras. Antes de irme le di el papel que habia escrito unos dias antes, justo antes de hacer el primer seteo. Le di un beso y me fui.

Recién me despierto. No se ni cuántos días pasaron desde que volví. Me siento mejor, pero estoy muerto de sed. No sé que habrá pasado, pero me da terror salir de éste sótano oscuro y con olor a humedad y subir a ver que escenario me espera. Me da terror estar sólo. Me da terror que la máquina haya servido para algo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los mosquitos saben como funciona un mingitorio

Los gatos no se miran al espejo

Solo un tropezón