Made in China
Otra vez nos encontramos al costado del arroyo. Esta vez llegué primero. Llegué demasiado temprano. Completamente drogado y carajeando. Destrozado con el alma reventada y el corazón en una bandeja de plástico de esas en las que se pone la comida en los tenedores libres vulgares que te venden la comida por kilo. Cuando lo vi doblar en la bicicleta por la calle curva de la ferretería, me seque las lágrimas por ese orgullo de testosterona que tenemos y se nos para el hombro y nos dice que podes llorar, pero nadie te tiene que ver y nadie tiene que saberlo. Me obligue a mi mismo a mostrarme como el hombrecito que los machos quieren que sea, me limpie los mocos y lo saludé con un apretón de manos. Aunque mi cerebro tenía reducidas sus funciones en un 60% (siendo generoso), me acerqué hasta donde había dejado la mochila y saque del bolsillo un porro de flores. Cuando estoy suicida me pongo generoso.
No lo dejé a hablar. Las bondades de la tecnología me habían permitido adelantarle algo de lo que pasaba. Y le conté cómo estaba destruido. Cómo me tocó a mi esta vez llegar a ese punto final de la carrera en donde hay una barrera que te confirma que sos un imbecil y un ridículo. Me preguntó porque se suponía que era un imbecil y un ridículo si las cosas que suceden fuera de mi control no me definen. Y no estoy tan de acuerdo con ésto último. Me siento interpelado por esas definiciones. Me siento identificado. Si todos te toman por algo, bueno, deberías bajarte de la moto y pensar un poco con la cabeza fría. Tal vez sos ese imbecil y ese ridículo que todos ven en vos ¿no? Después de todo, forjamos nuestra personalidad con las cosas que nos pasan sin darnos cuenta, pero yo siempre traté de ponerme a mi mismo en perspectiva y tratar de "elegir" (como si existiera esa posibilidad en este universo cancerígeno) qué dejo en el camino y qué guardo en mi como ser humano y ser social. Entonces cuando chocas con esa barrera, no se puede decir que todo estaba tan fuera de tu control. No por el hecho de poder controlar algo literalmente, pero si tal vez por el hecho de querer convencerte de que sos un ser único que vive en un capullo protector que lo aisla de la putrefacción que brota de la tierra misma. Me paró ahí mismo y me dijo - dale, banca un poco. La gente la caga, hermano. Fuck it. Tampoco las cagadas te definen. Ni a vos ni a nadie. Podes haber hecho la cagada mas irreversible de tu vida y eso no necesariamente te define. Tal vez seas un hijo de mil putas, lo digo en general, y eso que hiciste sea una mancha más en el tigre, pero no es el caso-. Y como siempre, me dejó pensando. Y me convenció. Las cagadas no te definen. Pero no puedo dejar de lado la otra parte. Tal vez las cagadas que te pasan a vos, las que te hacen, las que sufrís, esas SI te definen. Por lo menos en mi caso. A lo largo de mi vida, no es poca la gente que se aprovechó de que soy un hombre simple en todos los sentidos de la palabra. No tengo demasiado para ofrecer intelectualmente, para ser sincero. No soy ingenioso. Lo máximo que puedo conseguir es dejarte una buena primera impresión. No más que eso. Mis manos son un simple accesorio de mi cuerpo. No sé usarlas para ningún trabajo, no sé usarlas para explotar ningún talento, no sé usarlas para darle placer a ella. Mis piernas no me han regalado ninguna satisfacción a lo largo de mi vida. Mi corazón es débil y desconfiado. Sólo esta vez lo entregué al 100%, y ahora va a volver a mi pecho para siempre. Encadenado para no volver a salir jamás. Y finalmente mi cerebro es totalmente genérico. Y esa es la palabra que me define más que cualquier otra. Soy ni mas ni menos que un genérico a lo largo y a lo ancho de toda mi humanidad. Por dentro y por fuera. Lo soy desde que nací. Y así me voy a morir. No me contestó. Y seguí. Y no me aguanté el llanto. Siento a todos detrás mío riéndose de mi. Que ridículo. Pensar que de alguna forma y después de tanto trabajo y tanta entrega, habías conseguido romper el hechizo. Que ridículo. Lamentablemente, no existen los hechizos. No hubo un hechizo en un principio ni tampoco después. Y pensé en lo gracioso que es todo. Como existen las proyecciones. Como ese clavo resulté ser yo.
Dejé de ser tan dramático para liberarlo un poco. Hablamos de algunas banalidades más, le regalé la tuca que quedaba y se fue.
Ahora sólo me queda seguir en el camino que elegí para ser un poco más completo. Me faltan mil horas de horno y ciertos golpes modifican la forma en la que viajas, pero en mi caso no van a modificar el camino. Esto es una parada para estirar las piernas, tengo que aprovechar el tiempo y no renegar de que soy un imbecil y un ridículo. Lo acepto y le voy a subir la guardia. No puedo asegurar que los cachetazos son para aprender algo, ni que te hagan mas fuerte. Pero no me quedan mas opciones que levantarme e ir al sol para seguir asandome a fuego muy muy lento.
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