Volvamos a cero

En el horizonte veo como se arremolinan las nubes y terminan formando una suerte de embudo que no se llega a apreciar del todo, mientras uno de sus extremos (para mi cabeza) se esconde detrás de unos árboles gigantes de copas frondosas. Hace frío y, aunque tengo guantes, se me congelan las manos. Ya terminó todo el circo. Ya me pagaron, ya me emocioné frente a la cámara y ya le prometí mi voto de confianza a esos dos ojos celestes. Mientras desmontan toda la parafernalia, me dan una suerte de limosna y palmadas en la espalda. "Esto es lo que queremos para el país, vos sos la cultura del trabajo. Por gente como vos estamos saliendo adelante". Me sonrío para no llorar. Cuando se van los siniestros, le pido a Mosquito que me mire las cosas un rato, que ya vuelvo. En casa prendo fuego la ropa, me baño y vuelvo. Es hora de seguir trabajando.



"Yo daría hasta mi sueño por ver la farsa fallar"

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los mosquitos saben como funciona un mingitorio

Los gatos no se miran al espejo

Solo un tropezón