Esto no era una aventura para nosotros. Tal vez si para panrallado, después de aquel tiempo del que no habla nunca. Una vez que se durmió, nos quedamos ese nosecomosellama y yo hablando cerca del fuego, mientras las botas sucias se secaban. Ya era de noche y este muchacho decía que no me entendía, me acusaba de saberlo y empezaba a enojarse. Tuve que explicarle que no hablo bonito. Hablo de la forma que hablo porque siento que es la única forma de hacerme entender. Los malditos como nosotros pasamos por lo mismo que cualquiera, pero nuestros corazones se estrujan con mayor facilidad ante estímulos más débiles. Es una condición. Entonces necesito ser lo más claro posible para no morir de angustia. Paradójicamente quedo encallado en el intento de hacerme entender, porque de la forma en que enuncio mis porquerías, solo me entienden aquellos que me prestan mucha atención. Y hoy ya nadie lo hace. Se lo expliqué. Es mi problema. Cago las cosas. I fuck things up. Soy aburrido y termino detonando todo. No competir me hace perder siempre. Cual es entonces el método? Me preguntó. Y la verdad es que no lo sé. No se cuando es suficiente. Solo se que mi error es entregar mi mente por completo a lo que me fascina, a pesar de haber aprendido y entendido que podemos entregarnos desde los actos, pero nunca jamás debemos hacerlo desde la mente porque ninguno de nosotros vale lo que dice la etiqueta.
Este nosecomosellama insistía en hablarme del plan de Dios para cada uno de nosotros. Un tema que en verdad me apasiona, y compartí mi descubrimiento cuando dijo la palabra que para mi funciona como un disparador inmediato. Todo es un milagro. Y yo contento le dije que no existe tal cosa, que solo existen actos de un dios fanfarrón, presumido y omnipotente que nos muestra en pequeñas porciones aquello de lo que es capaz. No hay milagros, solo errores de interpretación.
*no hace falta tu cinismo
Seguimos hablando por horas. Y como todas las historias, parece que todo se desarrolló como una metáfora de cualquier relación humana.
Queda para mi reflexión si estos tipos son buena gente o no. La duda que tengo con casi todos los buenos cristianos que me quieren llevar para su rebaño. Padre, me veo vulnerable, ya lo sé. Pero no soy una oveja. No te fíes de mi apariencia de pichón. Yo todo lo conecto. Soy el eslabón en donde toman sentido todas las conclusiones. Y todos lo saben, por eso dejan ver con malicia una parte de su plan macabro, porque saben que yo todo lo recibo, lo proceso y lo acepto. No se de venganza, nada me relaja. Es una maldicion. Una palabra que odio resume todo el conjunto de conductas en las que se basa mi proceder: karma.
Que placer me daría ser estupido. Lo soy de muchas formas, pero no en cuanto a entender los actos de egoísmo que viven con el ser humano en su naturaleza. La maldad innecesaria. El malhechor que quiere ser descubierto. Alguien piensa que no tengo lugar en mi cerebro? De verdad se puede llegar a creer que justamente yo voy a olvidar? No existe tal cosa. Solo me sobrepongo y planto mi biombo cuando ni siquiera llego a eso. No obstante, nunca es suficiente.
Una vez despiertos seguimos los tres por un camino largo de ripio hasta que llegue al lugar adonde me dirigía. Los salude y me metí adentro. Me habrán creído? Con estos tipos nunca se sabe. Tal vez cuando uno más fuerte cree que lo ven, se siente inmortal e intocable. Mientras tanto, en los lugares que no llegamos a ver, se cocina una descuidada y miserable partida de ajedrez en donde todos se ríen y se burlan. Y, ya lo sé, los jugadores, tarde o tempranos o, siempre vuelven a jugar.
Comentarios
Publicar un comentario