Causa y efecto
De las anotaciones de un Dr. se plantó una semilla en mi cabeza. Y no dejo de pensar en las variables que el universo controla. De un destino caprichoso para algunos de nosotros. Y dibujo una imagen siniestra. ¿Que hubiese pasado aquella noche en el desierto si el universo hubiese querido que este sendero sea diferente? Es casi mágico que el deseo real no haya ganado y que hoy estemos compartiendo el aire. Porque no podemos olvidar que un “NO” que quería ser “SI” pero fue “NO” por obra y gracia de vaya uno a saber qué disposición, hoy es la circunstancia que definió la suerte de, por lo menos, 4 personas. ¿Que sería de la vida de todos nosotros si aquel provocador de terremotos por el que se rompieron contratos se hubiese salido con la suya? Un suceso, un momento, apenas unos centímetros cúbicos más de líquido etílico podrían haber puesto de cabeza todo el escenario en el que hoy damos la función. A pesar de los intentos de lo que en ese entonces era mañana pero hoy es ayer, seguimos con vida. Porque el universo se empeñó en provocar reacciones químicas en nuestra cabeza. Se empeñó en cruzarnos una y otra vez hasta que tuvo éxito. Nuestro destino fue caprichoso hasta que se salió con la suya y hoy los corazones están más fuertes y sanos. Porque a pesar de que en el desierto hubo un NO que quería ser SI, fue un NO. Y gracias a ese NO, que solo se puede explicar con fundamentos mágicos de la conducta humana (que no tiene explicación) hoy habitamos un destino que la mitad nunca imaginó, gracias a este universo terco y testarudo
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