Entradas

Mostrando entradas de julio, 2017

Watching the wheels

Subo al colectivo y pago. Miro mi reloj para saber como estoy con el horario y veo donde puedo acomodarme. Nunca en los asientos de adelante porque al primer jubilado, Embarazada o alguien con un bebé, chau cagaste. Lo tenés que dar. Casi nunca hay lugares libres. Y siempre me llama la atención la cantidad de mujeres con bebés que viajan en ésta línea. Me gusta el humor negro y me conozco, se que voy a hacer algún chiste con eso en alguna ocasión. Casi como una secuela de unos pocos años de abuso, me pongo a pensar en lo que estaría pensando si estuviera fumado. Y miro a todo el mundo, la flaca muy linda que va con una mochila, el pelo rapado a los costados, algunos mechones llamativos de colores violetas y fucsias, anteojos de sol redondos con marco dorado, aparatos en la boca, campera bomber y pantalón chupin. Me quedo mirándola y pienso, tan linda y con esa cara de orto. El flaco de más adelante que subió con una ...

Sirenas

Todos tienen sus sirenas. Trampas mortales en las que caen, aun conociendo las historias de aquellos que, encantados por la belleza de sus voces, avanzan hacia ellas con destino irremediable. Navegan por los mares y son atraídos a la catástrofe por sus cantos irresistibles. Cada uno en el mundo que sea como yo, ve a su sirena como la imagen de la belleza mas perfecta, lo misterioso, lo aventurero, lo divertido, incluso lo prohibido. Imposible resistirse ante sus encantos. Más imposible aún conquistarla. Mi sirena, para mis ojos, es lo mas perfecto que puede ser algún ser que habite entre nosotros, y ahí pierde sus piernas, sus piernas tan imposibles, tan inalcanzables. Cada euforia que tuvo mi sirena conmigo se confunde con algún sueño, se hunde en el agua y escapa de mi cabeza, dejando solo una mezcla difusa de recuerdos poco probables. Todo parece lejano cuando termina, y ante la perfección solo queda la duda, la pregunta de si fue real, si sucedió de verdad o es una reconstrucción ...

La teoría de Dios

Llegué tarde. Otra vez. Para variar. Él ya estaba tirado en el piso fumando. Me miró y se rió, para no putearme. Me senté y me pasó el porro. Le di unas secas y le pregunté como andaba, como estaban sus cosas. Me dijo que bien. Y me preguntó que onda, porque sabía que yo estaba ansioso por hablar y empecé. Que la conchasumadre, que como puede ser, que siempre yo. El fumaba y miraba al cielo de una forma que me hacía dudar de cuánto estaba escuchando verdaderamente de lo que le estaba diciendo. Me sentí medio irritado cuando lo vi así y le pregunté si me estaba prestando atención. Se rió y me dijo que si si, que hable, que él me escuchaba. Entonces seguí con mis White People problems. Y como ya me había empezado a pegar el porro empecé a echarle la culpa a la sociedad, al capitalismo y a lo que carajo fuese. Que porque la escuela o mamá y papá no nos dicen como van a ser la...
Primer acto. Paquito abre la tranquera para que entre el vecino con la camioneta. No lo soporta como individuo, pero a Paquito le divierte a veces pasar un rato con el. Entra la chata pasando por encima del barro como si nada, aunque las ruedas se hunden al paso y salpican, el motor es demasiado potente para que se quede. Pasa directamente hasta la casa y paquito hace una seña con la mano abierta agitandola de un lado al otro, saludando. Segundo acto Pero paquito, lo vendes porque no lo querés más o porque? No lo vendo, lo regalo. Y ya te dije, es porque no me sirve. Es mancito, es bueno. Pero si lo jodes mucho te pega alguna que otra patada. Y yo tengo la nena, viste? A ella le gusta joderlo. Mira que el animal se la aguanta eh. A mi el bicho me habla cada tanto. Te habla? Daaale. En serio boludo Si dale. Dame pasto Jajaj No pelotudo. Me habla solamente cuando ya esta muy hinchado las pelotas. Yo la verdad no se que carajo decirle. Es un animal. Yo que sé. ...

Fiebre

Cada uno tiene su fiebre. La mía no me deja dormir. O si. Técnicamente si. Pero nadie en su sano juicio llamaría dormir a esos intervalos de sueño en los que no se si descanso y sano, o me muero un poco. Mi fiebre, como la de todos, aparece y se va. Pero nunca me deja del todo. Tal vez todos seamos un poco así. Tal vez la gente que parece despreocupada y madura no es tal, y comparten espacio con nosotros solamente para recordarnos nuestras enfermedades. Después de todo ¿qué es ser maduro? ¿No enojarse? ¿Dialogar? Lo intenté todo en el manual, y nada me curó la fiebre. Casi que quiero sentir orgullo de como trato de evolucionar y no caer en lugares comunes, fáciles y patéticos a la hora de exponer mis miserias, bajezas y vergüenzas. No puedo. Tampoco me sirvió ser salvaje. Cuando fui salvaje saqué las uñas un poco por demás. Marqué heridas que volvieron como un bumerang, como si me las hub...