Nosotros no somos dioses, pero estamos cerca

Perseverancia de detective. Escepticismo de científico. Testarudez de niño pequeño. Olfato de zorro.

No puedo ver ni saber todo del mundo, pero mi mente desquiciada, paranoica y perversa cubre con creatividad varios frente al mismo tiempo. Y casi siempre la peor opción es la correcta.

Pd. Una atención al joven aquel de pocas luces que hoy se encomienda a dios por obra de una nueva conexión cardio-genital. Y otra para su fratelli que, según sabemos, está comiendo un plátano. Queridos, ambos llevan las de perder. La querida fiesta no podrá ser por esta vez. Una verdadera lástima.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los mosquitos saben como funciona un mingitorio

Los gatos no se miran al espejo

Solo un tropezón